La tiña del cuero cabelludo, o tinea capitis, es la infección fúngica del pelo y el cuero cabelludo. Afecta casi exclusivamente a niños, hecho que se ha atribuido al pH y a depósitos de ácidos grasos; estos factores cambian después de la pubertad, cuando las glándulas sebáceas, por efecto de estímulos hormonales propios de esta etapa, producen cambios del pH y acumulación de sebo.
Los agentes etiológicos más comunes son Microsporum canis y Trichophyton tonsurans, transmitidos principalmente por perros y gatos.
La tiña de la cabeza se clasifica en dos variedades:
Tiña seca: es el tipo más prevalente; se inicia al caer sobre el cuero cabelludo, las esporas o conidios del hongo, provenientes de otro niño o animales con pelaje tiñoso, originando una infección, a nivel cutáneo primero; luego es atacado el cabello a nivel de la base de la porción intrafolicular, degradando la queratina del bulbo y la matriz del pelo, y finalmente, el resto cae debido a que la raíz pierde fuerza para sostenerlo.
Tiña inflamatoria (Querion de Celso): inicia como una tiña seca, compuesta por una o varias placas pseudoalopécicas, con descamación y pelos cortos. El padecimiento comienza a presentar más eritema e inflamación, lo que da paso a una lesión de aspecto tumoral, con aumento de volumen, bordes bien definidos, dolorosa y cubierta de numerosas pústulas y costras melicéricas, de las que drena abundante pus.
El dolor es el síntoma más significativo en esta entidad. Se pueden presentar adenopatías satélites y retroauriculares; si el proceso continúa de manera progresiva, los pelos cortos son expulsados o quedan bajo el proceso inflamatorio.
El diagnóstico de la infección se basa en la clínica, una correcta anamnesis y la demostración micológica del agente causal, mediante el examen del folículo piloso con KOH 20%-40%, examen con lámpara de Wood y el cultivo del hongo en agar Sabouraud, agar dextrosa o agar urea, más gentamicina o cloranfenicol.
Sin tratamiento, en un lapso de aproximadamente ocho semanas, la respuesta tisular, y sobre todo la inmunidad celular, pueden eliminar por completo al hongo; pero dejan como consecuencia zonas de alopecia definitiva con fibrosis, por lo que se recomienda instaurar una terapia antifúngica temprana y eficaz.
La tiña de la cabeza requiere tratamiento antimicótico sistémico. Los agentes tópicos no penetran en la raíz de los folículos pilosos en lo profundo de la dermis, pero existe evidencia clínica que su uso, como terapia adyuvante a los antifúngicos sistémicos, mejora las tasas de recuperación. En el Querion de Celso se recomienda agregar un corticoide, ya que se trata de un proceso inflamatorio.
Entre los diagnósticos diferenciales se enumeran: foliculitis, forunculosis, celulitis, abscesos piógenos, carbunco, y miasis forunculoide.
Dado que puede confundirse con piodermias, es fundamental que los profesionales de la salud tengan un conocimiento puntual sobre tinea capitis, para realizar un tratamiento adecuado y así evitar secuelas, tales como alopecia permanente.